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BREVÍSIMA HISTORIA DE LA MAGIA: DEL "IMPOSIBLE" AL "LA VÍSTICA"

BREVÍSIMA HISTORIA DE LA MAGIA: DEL "IMPOSIBLE" AL "LA VÍSTICA"

Podríamos definir la magia como el arte de lo imposible. Así, porque sí. Sin anestesia. ¿Acaso no está presente la palabra "imposible" en la descripción de la mayoría de los juegos de magia? ¿Acaso nunca hemos dicho "la vística, cómo habrá hecho eso" cuando hemos visto un juego de magia bien ejecutado en televisión? ¿Quién no habrá exclamado "venga ya, eso es imposible" cuando vió a David Copperfield atravesar la muralla china? ¿Y cuando medio mundo vió cómo hacía desaparecer la estatua de la Libertad? ¿Y cuando vemos a Luis Piedrahita transformar una moneda de plata en una de cobre a escasos centímetros de nuestros ojos?... "Imposible" y "la vística" quizá sean las palabras más repetidas por profanos (y magos) cuando son testigos de la buena magia.

Y es que el concepto de imposibilidad existe desde tiempos inmemoriales o inmemorables, y ha formado parte de la vida del hombre desde el principio de su existencia de alguna u otra forma.

Dicen por ahí, se cuenta, se rumorea, que en una tumba de Egipto se encontró un papiro, llamado "Westcar Papyrus" (que actualmente se puede contemplar en el Museo Real de Berlín) donde ya se relataba la actuación de un mago egipcio llamado Dedi y que actuaba en la residencia de los faraones. Su acto consistía en cortar la cabeza de una oca (llamada Andrea) con un cuchillo y, acto seguido, la oca volvía nuevamente a caminar como si nada hubiera ocurrido. ¡La vística!.

Los primeros textos y grabados nos demuestran la existencia de brujos y magos que usaban la magia como vehículo de poder, causando miedo. Sus artes mágicas estaban al servicio del engaño, aprovechándose de la ignorancia y la pobreza. ¡Ay!, el engaño, qué palabra ésta. A nadie le gusta ser engañado sino ilusionado.

Sin embargo, en la actualidad la magia se utiliza popularmente como un instrumento para amenizar todo tipo de eventos, de carácter profesional o lúdico, y del engaño hemos pasado al ilusionismo. La RAE define ilusionismo como "arte de producir fenómenos que parecen contradecir los hechos naturales". Y el ilusionista es, por tanto, la persona que, por juego o por profesión, practica el ilusionismo. Pero no el engaño. Nos encontramos, pues, ante el Arte del Engaño sin engaño. Queda claro, ¿no? Hecha esta aclaración, sigamos con lo nuestro.

Es a partir del siglo XVII donde encontramos los primeros testimonios de magia profesional enfocada a la distracción del público. La mayoría de artistas trabajaban al aire libre y ejecutaban sus trucos para atraer a la gente y ofrecer sus servicios, como sacamuelas, vendedores de elixires, etc. De esta época data el nombre del artista Ockes Bockes, que ha dado lugar al término "Hocus Pocus". Se introducen en Europa las cartas o naipes, rápidamente puestos al servicio de la prestidigitación, y se dan a conocer algunos trucos clásicos de la magia oriental, como los conocidos aros chinos.

En el siglo XVIII, la prestidigitación toma cuerpo y se constituye en arte, apareciendo en Francia los primeros tratados sobre Ilusionismo. Se fundaron en las grandes capitales europeas los teatros de magia, donde se utilizaban efectos de luz y escondites secretos para producir efectos mágicos. Hasta ese momento la presentación de estos espectáculos era de un gusto discutible, con exceso de accesorios inútiles, trajes estrafalarios y bromas pesadas; por otra parte, la técnica se basaba en aparatos de doble fondo y uso indiscriminado de compinches.

La obligada reforma de este panorama fue realizada a principios del siglo XIX por el hombre más ilustre de la historia de la prestidigitación y con toda justicia llamado "el padre de la magia moderna", el relojero francés Jean Eugene Robert-Houdin, suprimiendo las bufonadas de mal gusto, vistiendo con elegancia y basando sus espectáculos en su habilidad de manos y de ingenio (no confundir con Harry Houdini, el "rey del escapismo"). En cuanto a la magia con cartas, el cambio de orientación es debido al criado vienés Hofzinser, cuya magia se conserva a través de los libros "Kartenkuenste" y "Zauberkuenste", escritos en alemán por Ottakar Fischer. Hofzinser era un artista de una sensibilidad exquisita, como lo era Robert-Houdin. Pero mientras éste se valía para sus espectáculos de sus conocimientos como ingeniosísimo constructor de autómatas y aparatos trucados para sus grandes ilusiones, Hofzinser contaba únicamente con sus diez habilidosos dedos y algún que otro accesorio preparado. Pero lo que ambos tienen en común es que revolucionaron absolutamente la magia, cada uno en su campo específico.


Y como por arte de magia, nos situamos en la primera parte del siglo XX, donde podemos destacar las personalidades de Chung Ling Soo, con su vestimenta oriental, y que murió al intentar el truco de la bala cogida con los dientes, Howard Thurston y, el ya citado anteriormente, Harry Houdini, especialista en todo tipo de escapes. Como dato curioso, aunque de sobra conocido, me gustaría resaltar que a principios de siglo, el cine (fotografías en movimiento) era considerado magia. En 1896, el ilusionista francés Georges Méliés, demostró ya que este instrumento servía no sólo para reproducir la realidad, sino que podía falsearla.

Y si damos un saltito más en el tiempo, ¡voilá!, nos encontramos con que en los últimos años gente de todas las condiciones sociales, edades, color de pelo, estatura y números de pie, asiste a funciones de magia en las que se alcanzan cotas difícilmente superables de imposibilidad o "lavisticaidad" (no busquéis esta palabra en el diccionario, por favor). Todos recordamos a David Copperfield haciendo levitar una rosa, atravesando un billete con un lápiz y demostrando que el billete sigue intacto o mostrando cómo dos gomitas se enlazan y desenlazan a su voluntad. O a Siegfried & Roy, transformando tigres en mujeres en su espectáculo de Las Vegas. O a Juan Tamaríz y su famoso cochecito. O a Pepe Carroll y su excelente manejo de las cartas. O a... ¡qué grandes magos! ¡cuánta imposibilidad!.

Finalmente, si hablamos de antes de ayer, han tomado el relevo magos controvertidos como David Blaine, Criss Angel o Dynamo, seguramente más conocidos por un público joven

Así pues, sólo resta gritar un ¡la vística, pedrín! y brindar por estos más de 5.000 años de magia. Y como dice la canción "y que cumplas muchos más".

BE MAGIC!

 

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